Bandipur, una joya en un balcón de los Himalayas

Este pequeño pueblo es una gema perdida entre los bosques de las colinas. Se encarama en un balcón para mirar las cumbres de los Annapurnas. Sus habitantes muestran con orgullo sus calles limpias  adornadas con flores. En su calle principal los pequeños hoteles y restaurantes reciben al viajero con la frescura de su sombra y el aroma cálido de sus comidas típicas. Recorrimos sus pocas calles, esperamos el amanecer absortos escuchando el canto de los pájaros y el chirriar de las chicharras, contemplando las cumbres que revestían de oro sus nieves eternas bajo los primeros rayos del sol. Una delicia caminar entre el bullicio de la gente atendiendo sus tareas y los niños uniformados volviendo de las escuelas.
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Vista desde la ventana del hotel en que estábamos. Al fondo los Himalayas, zona de los Annapurnas.
Puerta de entrada al pueblo.
Puesto callejero en la carretera llegando a Bandipur.


Templo en la calle principal. Lo religioso está en el centro de toda la vida de Nepal.


Casa típica de la zona.
 Comercios multicolores 

Los mayores también tienen un lugar.

Centro de Bandipur.




Vista de las afueras.
Amanecer en blanco y negro.

No faltan niños jugando a la pelota. 






Calle principal y casi la única. La vida pasa sin apuro.